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TIEMPOS

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LOS ESTADOS

ORIENTALES

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LOS ESTADOS ORIENTALES

          En los regímenes sociales orientales, los derechos  del hombre o garantías individuales no solamente no existieron como fenómenos de hecho, producto de una especie de tolerancia por parte del poder público, sin obligatoriedad recognoscitiva o de respeto para éste, sino que la libertad del hombre, del individuo como gobernado, fue desconocida, o al menos menospreciada, a tal grado que reinaba en aquéllos el despotismo más acabado.

         Las arbitrariedades autoritarias del poder en los pueblos orientales de la antigüedad, eran acatadas por los súbditos conforme a la conciencia que éstos abrigaban, en el sentido de ser aquellas emanaciones o designios de Dios expresada por el gobernante.

           En el pueblo Hebreo, la actividad del gobernante se hallaba restringidas por normas religiosas o teológicas, en las que implícitamente se reconocían ciertos derechos a los súbditos, pues se suponían que dichas normas, eran producto de un pacto entre Dios y el pueblo, cuyas disposiciones debían ser inviolables; esas restricciones eran muy débiles y la apreciación de su extralimitación quedaba al arbitrio del propio gobernante que era su intérprete y, no existía ninguna sanción posible para sus posibles contravenciones.

           La India no estaba dotada de un gobierno teocrático. El Estado temporal era independiente de la religión y los sacerdotes no debían tener ingerencia en la vida política, el pensamiento hindú se reveló marcadamente democrático y liberal; los pensadores de la India, afirmaban que en un principio el hombre vivía en un estado de naturaleza, y que para evitar las injusticia que cometían los fuertes en detrimento de los débiles, fue necesario constituir el Estado, como una urgencia de protección mutua. Para hacer prevalecer el orden dentro de la sociedad, debería existir una autoridad o poder social, superior a las voluntades individuales, encargado de implantar el equilibrio entre las conductas desiguales de los hombres.

          Dicho poder debería ejercerse por el monarca, a quien no era ilícito actuar arbitrariamente, sino que estaba obligado a obrar de acuerdo con un sentido de justicia y equidad, asesorado por las personas mas cultas.

          Ya en lo tocante a los derechos del hombre o garantías individuales, el pensamiento hindú abrigaba la tendencia a respetar la personalidad humana, principalmente por lo que ve al derecho específico de libertad.

          En China, los más destacados filósofos, tales como Confucio y Lao-Tse, predicaron la igualdad entre los hombres, sostuvieron la democracia como forma de gobierno y abogaron por el derecho legítimo del gobernado para rebelarse contra mandatos despóticos y arbitrarios del gobernante, circunstancia ésta que ya existe una idea, aunque vaga, de los derechos del hombre o garantías individuales, tal como jurídica y filosóficamente se conciben.